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Mi Camino. Día 0. (Madrid – Roncesvalles)

Actualizado: 12 de nov de 2018

Miércoles 25 de julio de 2018 (Madrid – Pamplona – Roncesvalles)


Llegó el día que tanto tiempo había deseado que llegara.


Tantos años sin conseguir ver cuándo iba a poder disponer de un mes entero para mí. Bien es cierto que me hubiera gustado que se diera en otras circunstancias, por ejemplo, haberlo realizado con papá, como uno de esos paseos interminables que dábamos con Golfi en Comillas, pero el destino ha querido que sea de otra forma. Lo haremos juntos, pero de otra manera distinta, otro Camino distinto.


Voy preparado. Sé que no tiene nada que ver lo que voy a hacer, con todas las veces que he partido hacia el Camino anteriormente. Ahora no hay vuelta atrás, no vale abandonar, y son casi 800km los que me esperan.


Después de un año duro, donde me he abierto y conocido todo lo que hay en mi interior, toca verificar que no he hecho ninguna tontería, y que todo el trabajo de este año ha dado sus frutos. Quiero un Camino solamente en compañía de mis pensamientos, y aunque suene raro decirlo, de papá, que sé que estará a mi lado durante todo este mes.

Voy preparado física, pero sobre todo mentalmente.


Como objetivos:


1. Llegar a Santiago. No vale rendirse. No habrá muchas más oportunidades para hacerlo. Tiene que ser hoy y ahora el comienzo del camino.


2. Conseguir terminarlo en 28 jornadas caminando, ya que el 22 de agosto me gustaría dormir en Santiago y poder coger un tren de vuelta a Madrid para poder pasar por lo menos una semana de vacaciones en Comillas con Concha y Alfonso. Me he comprometido con ellos.


3. Realizarlo sólo. Es una buena forma de trabajar el desapego. Me debería resultar sencillo, ya que, si recorto jornadas haciendo más kilómetros, voy a coincidir con muchos más peregrinos, pero solamente coincidiré con ellos una jornada. Todos estos años, las herramientas que han utilizado las consultoras para medir mi liderazgo, se han puesto de acuerdo para recordarme que no puedo trabajar solo, ya que necesito siempre de mis equipos para conseguir los objetivos. La verdad que nunca había confiado en esas herramientas, pero cuando se repite el resultado, resulta cuanto menos sospechoso. Anyway, no me gusta que me digan que no puedo hacer algo, o sea que esta vez conseguiré el objetivo sólo.


4. Trabajar la meditación caminando. Ocho horas diarias caminando me tienen que convertir en un auténtico “yogui”. Si algo importante he aprendido este año es el poder de la escucha, y al primero que tengo que escucharme es a mí. Voy a tener tiempo de sobra para poder hacerlo.


5. Que quede todo recogido en un diario. He de escribir cada noche antes de acostarme, justo después de grabarme un vídeo contando cómo ha ido la jornada.


Y ahora, manos a la obra.


Tengo un día largo por delante. Creo que una de las cosas que más me va a costar es despedirme de Concha por la mañana, y tener que dejar a Alfonso en la guardería. Se quedará pensando que le voy a recoger a las 16:00h como cada día, y en verdad me espera casi un mes sin poder darle un beso (me siento como si le estuviera engañando)

Una vez despedido de todos, solo me queda pasar por casa, última ducha, coger esa mochila tan bien meditada y camino al tren. Por supuesto, el camino se empieza desde casa, por lo que no quiero ninguna ayuda externa, aun contando con varios voluntarios. Cogeré un Cercanías en “Mirasierra/Paco de Lucía” que me lleve a “Puerta de Atocha”, de allí el "AVE" a Pamplona, y una vez en Pamplona ya me buscaré la vida (hay 2 autobuses diarios) para llegar a Roncesvalles.


Llegó el momento. A partir de ahora, le toca hablar a mi diario y a mis vídeos cada noche.


Nos vemos en un mes.



Ya en Roncesvalles:


“Pues ya está, comenzando con la guinda del pastel. La verdad sea dicha, venía con muchísimas ganas, pero estos últimos días, he comenzado a sentir un poco de vértigo. Nada preparado y pensar que es un paseo no ayudaba, pero bueno, una vez aquí se ve todo de otra forma.


El sitio es increíble, un albergue enorme en Roncesvalles que nos trae a todos los que pasamos por el arco en la entrada a la Edad Media.


Hoy comienza mi camino, el final de mi autoconocimiento, el regalo de poder disfrutar de papá durante casi un mes caminando a mi lado. Sensación de muchísima fuerza, de que estoy en plenitud de forma y de que voy a disfrutar muchísimo.


Como recuerdos de hoy, el cumple de mi “hermano” Fer, el momento de duda de Pamplona para ver hacia donde tirar, y sobre todo de la “misa del peregrino” que hemos tenido la suerte de disfrutar a las 20h.


Salimos todos bendecidos en todos los idiomas y con un recuerdo fundamental de Palencia (mi región). Ahora, a descansar y ver lo que nos deparará mañana. En teoría duermo en Zubiri (21,5km) pero…os voy contando.



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