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Mi camino. Día 2. (Zubiri – Zizur)

Actualizado: 12 de nov de 2018

Viernes 27 de julio de 2018 (Zubiri – Zizur)


Sobre el papel 25.3km, pero realizados 33.3km (Zubiri – Ilarratz – Eskirotz – Larrasoaña – Akerreta – Zuriain – Irotz – Zabaldika – Arleta – Arre – Villava – Burlada – Pamplona – Zizur)



“Y llegó el día que estaba esperando, el día que recordaba del camino. Hoy lo he disfrutado más porque he sido consciente de lo que estaba haciendo.

La noche ha sido bastante buena, soy de sueño profundo, aunque por lo que he oído, hay muchos peregrinos que no han podido pegar ojo por el calor, el olor y los ronquidos. Yo no he visto que nadie me mire con rencor, por lo que voy a pensar que no tengo nada que ver en la historia 😊.


Antes de dormir anoche, hablando con Iosu, me comentó que la etapa era muy bonita, y que si estaba con fuerzas (después de los últimos kilómetros de ayer no lo tenía muy claro), intentara llegar a Zizur, un pueblecito un poco más allá de Pamplona, por lo que salí con ganas de hacerle caso.


La ruta se ha dado bien, los primeros 5km para coger ritmo, con algo de agujetas, los 15km siguientes disfrutando a buen paso, y ya desde Pamplona, que en principio era el fin de etapa, ha sido un poco más duro por el calor que hacía a las 12:00pm, pero hay que sufrir un poco.


No me puedo quejar de cómo me están respondiendo las piernas. Ya me empiezo a encontrar peregrinos con los pies bastante tocados, dolores de rodillas, tobillos, y algunos pasando un verdadero calvario por el calor. Está siendo muy típico estos días, cruzarse con coreanos vestidos completamente de negro, no dejando ver su blanquita piel nada más que en los albergues y restaurantes. Parecen auténticos ninjas. Ya me han explicado que así la sensación térmica no es tan diferente. Lo que te digo, y ahora un caldito para pasar el calor 😊.


Y ahora, sí, una vez en Pamplona, y atravesando el precioso Campus de la Universidad de Navarra, me doy de bruces con Zizur. Y lo primero, alegría inmensa ya que me he encontrado con el mismo hospitalero (Arturo) que en una de mis etapas en León hace 10 años. He llegado al Albergue (de la Orden de Malta) prontito, justo detrás de un grupo de ingleses que venían de Pamplona (hoy no han querido machacarse mucho 😊) y Arturo me ha recibido con un zumito de limón helado (agua, limón y azúcar) y me ha dado tiempo antes de comer a darme una ducha fría, hacer la colada y bajar al ultramarinos del pueblo.

Y ahora sí, comida compartida (esta vez con Arturo y con Miguel, un peregrino madrileño que me he encontrado antes de llegar a Pamplona), cena comunitaria y un albergue como este donde te hacen sentir como en casa.


Por la tarde un rato de lectura en la Iglesia (donde mejor se podía estar por el calor que hace fuera), un paseo por el pueblo (precioso), misa a las 19:30h y cenita a base de fruta.

Este es el camino del que me acuerdo. Este es el camino que me quiero hacer con papá, aunque…a partir de mañana tendré que buscar algo más de soledad e introspección para disfrutarlo con él.”



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